divendres, 9 d’octubre del 2009

Gripe 'A' una pandemia?, debemos vacunarnos?

Os recomiendo ver unos videos, los considero muy interesantes, tomaros tiempo, puesto que el primero es un poco largo, pero contiene mucha información que creo necesario o bueno conocerla.

CAMPANAS POR LA GRIPE A from ALISH on Vimeo.



Video de la Dra.Teresa Forcades
http://vimeo.com/6790193








La Dra Rauni Kilde habla sobre la Conspiración de la Gripe Porcina (INGLÉS, SUBTÍTULOS EN ESPAÑOL)
http://www.youtube.com/watch?v=nTgyakGAddM

Grip nova: Una reflexió i una proposta
Pau i Bé

Fa uns dies que corre per la web un escrit sobre la grip A i que porta el meu nom. M’han arribat alguns correus electrònics demanant que confirmi si l’escrit és meu i especifiqui on ha estat publicat. Això és el que em disposo a fer en aquest bloc.

El dia 16 de setembre vaig acabar de redactar un document titulat "Una reflexió i una proposta en relació a la grip nova" i al cap d’uns dies vaig enviar-lo a amics i coneguts amb la indicació que es podia fer córrer. Algunes persones m’han fet notar petits errors que no afecten el contingut ni el sentit del document i que he corregit en la versió que trobareu penjada en aquest bloc.
De moment el document no ha estat publicat en cap mitjà imprès. S’està difonent per internet en versió catalana i castellana. En aquest bloc trobareu la versió original del document, les traduccions de les quals em faig responsable i qualsevol altra cosa que publiqui en el futur sobre aquest tema.

Adjunto a continuació el document en català i la traducció en castellà:

Reflexió i proposta en relació a la grip nova

Reflexión y propuesta Teresa Forcades gripe nueva

dimarts, 6 d’octubre del 2009

índice de radiación ultravioleta

No se ve
El investigador Jaime Elías Gil Roca, autor de la página, bajo la dirección del Dr. Lucas Alados Arboledas, señala que “el principal problema de la radiación ultravioleta es que no se siente y tampoco se ve hasta que el daño se ha producido. Esto se bien sabido, como sabido es, igualmente, que tomar el sol resulta beneficioso para la salud. Pero si se sufre una exposición excesiva al sol, ya sea por motivos laborales o por motivos estéticos (bronceado), surgen problemas que pueden llegar a ser muy serios para la salud”.
De ahí la recomendación de que se consulte a diario el UVI: “Se trata de adquirir el hábito de informarse, del mismo modo que se hace para conocer si va a llover y qué temperaturas se esperan”. Será habitual en un futuro no muy lejano que en las ciudades y, sobre todo, en las playas se ofrezca información sobre Índice de Radiación Ultravioleta. De momento, ya es posible conocer el UVI en Granada.

Conocer para prevenir
El objetivo del proyecto web es, en definitiva, contribuir a superar el riesgo de desarrollar enfermedades asociadas a la exposición indebida al sol. Algo que viene motivado, además, por falsas creencias o por el desconocimiento de alguna información básica y elemental, de puro sentido común, útil para la prevención:
- Durante todo el año y en todas las estaciones hay que protegerse, contrariamente a la creencia de que si hay nubes no nos llegan los rayos ultravioleta o de que si no hace calor no nos vamos a quemar.
- Bajo las sombrillas, en la playa, no se está protegido de los rayos ultravioleta. La radiación llega no sólo desde arriba, sino también por los lados, porque el mar y la atmósfera hacen de espejo y la distribuyen.
- La nieve también refleja los rayos UVI y los dispersa en todas direcciones.
- Las personas bronceadas no están más protegidas frente al sol, lo que su piel muestra (más allá de un color estéticamente agradable) es un grado de quemaduras acumuladas. Conviene, pues, no excederse.




Nota para los medios: Si desea descargar un vídeo ilustrativo sobre esta noticia en calidad TV, puede hacerlo solicitándolo previamente en el siguiente enlace.

Referencia: Lucas Alados Arboledas (alados@ugr.es). Jaime Elías Gil Roca (jaimeegr@ugr.es). Teléfono: 958-241000 (ext. 31174). http://atmosfera.ugr.es (Investigación – Observatorio CEAMA).

dissabte, 8 d’agost del 2009

Kothbiro - Ayub Ogada - The Constant Gardener

“ME DECLARO VIVO” de Chamalú, indio q...

“ME DECLARO VIVO” de Chamalú, indio quechua



“Soy guerrero:
mi espada es el amor, mi escudo el humor,
mi hogar la coherencia, mi texto la libertad.
Si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme,
no hice de la cordura mi opción.
Prefiero la imaginación a lo indio,
es decir, inocencia incluida”
Chamalú

Me declaro vivo” es el título de un libro y un inspirador texto de Luis Espinoza, Chamalú.

Personajes como Chamalú son imposibles de  definir. Su vida fue salvada de niño en un ritual terapéutico por su bisabuela, indígena quechua, y tras una juventud marcada por la pobreza y la rebeldía se involucró en proyectos transformadores por un mundo mejor, primero de carácter político-revolucionario, luego ecologista y finalmente espiritual y sanador.

Místico de los Andes, poeta, “hombre-medicina”, terapeuta del alma, autor de de más de 42 libros, fundador del Movimiento Ecologista Pachamama, director de la clínica alternativaPlaneta Luz, viajero incansable que ha dado conferencias en más de 600 ciudades, no pertenece a ninguna religión y vive y enseña en su Comunidad-Escuela en Bolivia, donde aprendices y buscadores de todo el mundo se acercan a beber de sus enseñanzas.

Chamalú rescata el conocimiento de las fuentes ancestrales y honra a toda la cultura y sabiduría indígena.


“El indígena sabía pocas cosas, pero sabía vivir:
no había suicidio, no había depresión”


Me declaro vivo” es su escrito más difundido y después de leerlo y reflexionar sobre él, se entiende por qué.

Con palabras sencillas y cercanas, Chamalú nos habla de la felicidad diaria, de fluir con la vida, del silencio, de buscar el camino personal y disfrutar de cada paso, de ser genuinos, de aceptación, y sobre todo, nos habla de AMOR.

Este es el texto íntegro y abajo tenemos una presentación con extractos del mismo y música del keniata Ayub Ogada.

La canción se llama “Kothbiro”, pertenece al álbum “En Mana Kuoyo” (“Simplemente Arena”) de 1993 y se incluyó en la película “El Jardinero Fiel”.

Saboreo cada acto.

Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí,
entonces me portaba como los demás querían
y mi conciencia me censuraba.

Menos mal que a pesar de mi esforzada
buena educación siempre había alguien difamándome.
¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó
que la vida no es un escenario!
Desde entonces me atreví a ser como soy.

He viajado por todo el mundo, tengo amigos de todas las religiones;
conozco gente extraña:
católicos, religiosos pecando y asistiendo a misa puntualmente,
pregonando lo que no son,
personas que devoran al prójimo con su lengua e intolerancia,
médicos que están peor que sus pacientes,
gente millonaria pero infeliz,
seres que se pasan el día quejándose,
que se reúnen con familia o amigos
los domingos para quejarse por turnos,
gente que ha hecho de la estupidez su manera de vivir.

El árbol anciano me enseñó
que todos somos lo mismo.

La montaña es mi punto de referencia:
ser invulnerable, que cada uno diga lo que quiera,
yo sigo caminando indetenible.

Soy guerrero:
mi espada es el amor,
mi escudo el humor,
mi hogar la coherencia,
mi texto la libertad.

Si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme,
no hice de la cordura mi opción.
Prefiero la imaginación a lo indio,
es decir inocencia incluida.

Quizás solamente teníamos que ser humanos.

El que tú no veas los átomos,
no significa que no existan.

Por eso es muy importante que sea el Amor
lo único que inspire tus actos.

Sin Amor nada tiene sentido, sin Amor estamos perdidos,
sin Amor corremos el riesgo de estar de nuevo
transitando de espaldas a la luz.

En realidad,
sólo hablo
para recordarte
la importancia
del silencio.

Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra
detrás de las palabras; no soy un sabio,
sólo un enamorado de la vida.

El silencio es la clave,
la simplicidad es la puerta
que deja fuera a los imbéciles.

La gente feliz no es rentable,
con lucidez no hay necesidades innecesarias.

No es suficiente querer despertar, sino despertar.

La mejor forma de despertar es hacerlo
sin preocuparse porque nuestros actos
incomoden a quienes duermen al lado.

Recuerda que el deseo de hacerlo bien será una interferencia.
Es más importante amar lo que hacemos
y disfrutar de todo el trayecto.

La meta no existe, el camino y la meta son lo mismo.
No tenemos que correr hacia ninguna parte,
sólo saber dar cada paso plenamente.

No, no te resistas, ríndete a la vida.
Quien acepta lo que es
y se habilita para hacer lo que puede,
encarna las utopías

y lo imposible se pone a disposición.

La mejor manera de ser feliz es: ’ser feliz’.
Reconstruye tu raíz y saborea la vida.

Somos como peces de mares profundos,
si salimos a la superficie reventamos.

La frivolidad y la intrascendencia
condenan la vida a la muerte.

Cuando somos más grandes que lo que hacemos,
nada puede desequilibrarnos.
Pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes
que nosotros, nuestro desequilibrio está garantizado.

El corazón está en emergencia por falta de amor.
Hay que volver a conquistar la vida,
enamorarnos otra vez de ella.

Nuestro potencial interior aflora espontáneamente
cuando nos dejamos en paz.

Quizá sólo seamos agua fluyendo;
el camino nos lo tenemos que hacer nosotros.

Más no permitas que el cauce esclavice al río,
no sea que en vez de un camino tengas una cárcel.

La infelicidad no es un problema técnico,
es el resultado de haber tomado el camino equivocado.

Amo mi locura que me vacuna contra la estupidez.
Amo el amor que me inmuniza ante la infelicidad
que pulula por doquier, infectando almas
y atrofiando corazones.

El amor es, a nivel sutil,
la esencia de nuestra instancia inmunológica.

La gente está tan acostumbrada a complicarse,
que rechaza de antemano la simplicidad.

La gente está tan acostumbrada a ser infeliz,
que la sensación de felicidad
les resulta sospechosa.

La gente está tan reprimida, que la espontánea ternura
le incomoda y el amor le inspira desconfianza.

Hay cosas que son muy razonables, objetivas y… apestan.

Ya no podemos perder el tiempo
en seguir aprendiendo técnicas espirituales cuando aún estamos vacíos de amor.

Quienes no están preparados para escuchar
tienen la recompensa de no enterarse de nada.

Disfruta de lo que tienes, recibe lo que venga,
crea e inventa lo que necesites, haz sólo lo que puedas,
y fundamentalmente celebra lo que tengas.

La vida es un canto a la belleza,
una convocatoria a la transparencia

Cuando esto lo descubras desde la vivencia,
el viento volverá a ser tu amigo,
el árbol se tornará en maestro
y el amanecer en ritual.

La noche se vestirá de colores,
las estrellas hablarán el idioma del corazón
y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo.

¡Me declaro vivo!

Chamalú.
Indio Quechua


dimecres, 5 d’agost del 2009

¡Me declaro vivo!



Chamalú
Indio Quechua


Aquesta entrada al blog, la dedico a la Núria, que per culpa meva s´ha preocupat, i l´hi demano disculpes. UNA ABRAÇADA NÚRIA!!!

dissabte, 11 de juliol del 2009

Epicuro y la burbuja gastronómica

Epicuro y la burbuja gastronómica


Publicado por gastronomicae en 9 Julio, 2009

Se observan indicios de que la crisis que nos afecta impondrá la frugalidad epicúrea, tras una etapa de optimismo culinario desbordante que probablemente no ha sido más que otra burbuja oportunista.


La campaña “Probablemente Dios no existe, disfruta de la vida” fue contestada por la pastoral declaración categórica de que “Dios sí existe, disfruta de la vida…”. A estos enunciados, se les podría añadir un tercero: “Probablemente la vida existe, disfruta como Dios”. Pero lo que llama la atención de las dos primeras consignas es su imperativo hedonista: disfruta. Esta fervorosa batalla coincide con una situación política y económica cruda y sin aliño, una crisis generalizada que afecta y afectará no sólo a la economía, sino, a partir de ahora, al modo de entender el mundo y las relaciones sociales. 


Coincide también con una crisis gastronómica larvada: cocina de vanguardia frente a cocina tradicional. ¿Corresponden estas tendencias a dos “filosofías” distintas? ¿Son los partidarios de la cocina de vanguardia epicúreos sin fe, hedonistas obstinados, y los de la tradicional, conservadores recalcitrantes? Los primeros sostienen que probablemente no hay cocina que no sea de los sentidos y, por tanto, disfrutan del más acá y del más allá. Y los segundos creen que la cocina sí existe y, por tanto, disfrutan ya del cielo que nos tienen prometido.


       En los períodos de crisis, pueden aparecer hasta tres tipos de entidades salvíficas: líderes carismáticos, religiones redentoras y nuevas filosofías. De los primeros, tenemos suficientes muestras; pero de las nuevas filosofías, menos. Epicuro es un caso ejemplar, cuya vida (342-270 a.C.) transcurre en memorables tiempos revueltos, que coinciden con la crisis de la polis griega y la emergencia del individualismo, del “sálvese quien pueda”. A la muerte de Aristóteles (322 a. C.), tres nuevas escuelas se disputan su trono, tres escuelas para una crisis: la Estoa, el Jardín y la Nueva Academia. Y con ellas, tres propuestas para la supervivencia: la impasibilidad de los estoicos, la imperturbabilidad o ataraxia de los epicúreos y la epokhé, la duda ética, de los escépticos. Los estoicos defienden que la felicidad está en la virtud, en la abnegación y en el rigor contra sí mismos. Los epicúreos, en cambio, sostienen que “el placer es el principio y el fin de la vida feliz”. 


A Epicuro y a todos sus seguidores les habría gustado saber que “en los procesos cerebrales hay un foco central que es el principio de la búsqueda del placer. El placer es la meta final de todo comportamiento animal”1. Desde otro punto de vista, García Gual2 sostiene que, con la crisis de la polis griega, “la filosofía se convierte en fármaco soteriológico, cauterio medicinal, instrumento para la salvación en una circunstancia caótica y ruinosa”. El epicureísmo es, por tanto, una terapia, una medicina para un tiempo de crisis. Y la alimentación posee también su propio componente terapéutico: la dieta. Así pues, la filosofía de Epicuro y la alimentación pueden ser usadas como medicinas o remedios, como “recetas”.


       El primero que denigró el epicureísmo fue Timócrates, que difundió la idea de que, en el Jardín de Epicuro -en realidad, un sencillo huerto en el que crecían nabos, berzas, puerros, cebollas, apio, albahaca…-, se entendía el placer como “un afán desmesurado por los placeres del vientre”. En su obra Delicias, acusa a Epicuro de “disoluto, glotón, propagador de escandalosas fiestas nocturnas, ignorante y plagiario”. Estas acusaciones son las responsables primeras de la imagen vulgar y grosera de Epicuro. Su descrédito llega al colmo en la Edad Media, en la que, simplificando, los Padres de la Iglesia condenan a Epicuro como padre de una nueva herejía. Tras la condena, se difunde esa imagen vulgarizada, que coincide con la opinión de las clases populares, intensamente evangelizadas por la Iglesia y vigiladas por la Inquisición; en cambio, en las clases letradas, algunos piensan que Epicuro probablemente es un hereje, pero podría ser rescatado en una síntesis de estoicismo y epicureísmo.


       En el prerrenacimiento, a la par que comienza el rescate de los autores grecolatinos, se realiza un cambio de perspectiva mental que revoluciona Occidente; se reivindica que el individuo, su libertad y su felicidad tienen prioridad sobre otros mandamientos ciegos, claramente medievales. Con el horno de la imprenta, un latente hedonismo se difunde por la sociedad del Quattrocento.

       Lorenzo Valla escribe De voluptate (Sobre el placer) en 1431. Valla vivió en Barcelona y Nápoles bajo la protección de Alfonso V el Magnánimo, y es posible que el cocinero de este rey o, más probablemente, el de su hijo bastardo Fernando I de Nápoles, fuera Ruperto de Nola, autor de uno de los más difundidos recetarios de cocina, el Libre de coch, escrito al parecer a finales del XV. Algunos años antes (1423), don Enrique de Villena, con fama de epicúreo y mujeriego, había escrito un “manual de etiqueta” titulado Arte cisoria, que él justificaba por “la curiosidad de los príncipes e ingenio de los epicúreos”. Sin duda, en este medio aristocrático, se conocía la Epístola a Meneceo de Epicuro: “Ciertamente todo placer es un bien por su conformidad con la naturaleza y, sin embargo, no todo placer es elegible. Pues ni banquetes ni orgías constantes ni disfrutar de muchachos ni de mujeres ni de peces ni de las demás cosas que ofrece una mesa lujosa engendran una vida feliz, sino un cálculo prudente que investigue las causas de toda elección y rechazo, y disipe las falsas opiniones de las que nace la más grande turbación que se adueña del alma”.


       Sin embargo, la tesis oficial de la Iglesia consideraba a Epicuro un heresiarca y a todos sus seguidores, unos herejes. Se había divulgado, además, entre el pueblo la idea de que un epicúreo era alguien entregado a excesos en el comer y el beber, y a otros placeres de la cintura para abajo. Cuando Erasmo escribe El epicúreo (1533), lo hace para defenderse precisamente de la acusación de epicúreo que le había lanzado Lutero. Pero Erasmo insiste en que para Epicuro y para él mismo, “la felicidad no es el placer o gozo físico, corporal, sino la paz del alma”, o sea, la ataraxia. Erasmo se encuentra aquí entre los fuegos cruzados de la Iglesia católica y del mismo Lutero, que en este asunto coincidían.


       Antonio de Medrano, al que procesa la Inquisición por “alumbrado epicúreo”, sufrió en carne propia ese mismo fuego cruzado. Medrano es un erasmista interesado, un buen conocedor del valor terapéutico de los alimentos e, incluso, un curioso cocinero. En 1530, el fiscal de la Inquisición de Toledo, le acusa de “hereje epicúreo”. En otro proceso anterior (1527), el médico de la Inquisición le detectó tremor cordis o palpitaciones, diagnóstico que, a través de una dieta apropiada, le obligó a automedicarse el resto de su vida. Estando en la cárcel de Toledo, le escribe a su hermano unas notas en las que le pide vino tinto fresco, verdura y fruta, abundantes huevos, manjar blanco y, de vez en cuando, “pastelicos de vaca”. Para el dolor de cabeza, “confites de culantro”; y para sobrellevar el régimen carcelario, sahumerios varios, la Biblia, un Marco Aurelio y una vihuela3. Cuando se comparan todas estas peticiones de Medrano con los repertorios médicos del momento, por ejemplo, con la De materia médica, de Dioscórides, se ve con meridiana claridad que todos y cada uno de esos alimentos están recomendados directa o indirectamente para esa dolencia de Medrano, el tremor cordis. Incluso el vino tinto fresco lo recomienda, mucho antes, Arnau de Vilanova en su tratado De las palpitaciones del corazón. Por tanto, más bien automedicación y dieta, que epicureísmo desmesurado.


       A pesar de todo, el fiscal de la Inquisición le requisa todas estas notas gastronómicas para acusarle de que “toda su felicidad y bien está en bien comer y beber”, y así poder juzgarlo como “hereje epicúreo”. Medrano fue condenado a cárcel perpetua. Su proceso, ahora editado4, es un riquísimo arsenal de información no sólo sobre el pensamiento y la espiritualidad de la época, sino sobre la vida cotidiana. Es, además, un caso demostrado de manipulación inquisitorial de la interpretación vulgar de Epicuro para retener encarcelado a este peculiar clérigo. Todavía en 1627, Gonzalo Correas trata de corregir esta vulgar interpretación, diciendo que Epicuro “puso la felicidad en el deleite, y, entendiéndolo él del ánimo, se lo interpretó el vulgo por deleite corporal”. Muchos testimonios confirman que en el Jardín se llevaba un régimen de vida frugal y sencillísimo, que no justifica la visión deformada que poseía la gente en el siglo XVII ni la evangelización torticera de la Iglesia.


       Sin embargo, y volviendo al presente, algunos indicios parecen indicar que la crisis en la que estamos moderará nuestro reciente optimismo gastronómico e impondrá la frugalidad epicúrea. El polémico derroche gastronómico de los últimos años probablemente era otra burbuja oportunista: la burbuja gastronómica; mejor, una laboriosa esferificación o una robusta croqueta. 


En ella, junto a la creatividad desbordada de Ferran Adrià, aparecía una ristra de cocineros de merecido prestigio que, aprovechando el tirón, aplicaron a sus fogones un aggiornamentoecuménico. El resto, con frecuencia, malas imitaciones de Adrià o de la cocina japonesa: cocina única o kitsch gastronómico. El historiador Le Goff decía que el lujo y la ostentación alimentarias medievales revelaban “un concepto de clase”. Y efectivamente, a muchos nos parece que buena parte de esta fecundidad gastronómica parece estar dirigida a subrayar esa distinción de clase, típica, en ocasiones, de esnobs y de nuevos ricos, en un país que viene oscilando entre el milagro económico y el pelotazo urbanístico.


 Lo acaba de decir el cocinero neoyorquino Seamus Mullen el Epicúreo: lo más sencillo es lo mejor.


FUENTE: BARCELONA METROPOLI